Autor: Fadua Camacho
Poco después de su independencia de la Unión Soviética en 1988, los países bálticos se encontraban en una situación económica desfavorable. En 1992 el producto de Estonia, Letonia y Lituania había caído entre 15 y 30%[1]. De 1990 a 1994, el PIB de Estonia caía a un promedio de 8.72% por año; en Lituania, entre 1991 y 1994, caía un 13.23% anual; y en Letonia, entre 1990 y 1996, el producto se redujo en un promedio anual de 7.52%, según el Banco Mundial. Ante esta situación económica, los tres países implementaron reformas tributarias para simplificar el sistema basadas en un impuesto uniforme. De esta forma, incentivaron al ahorro e inversión, creando las bases que permitieron el crecimiento económico que se tradujo en mayor ingreso y mejor nivel de vida.
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Estonia
Ante los problemas fiscales de Estonia, quien recientemente salía del comunismo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ejercía presiones para que realizaran reformas que aumentaran las tasas impositivas. Contrario a esta medida, para hacer más fácil la administración tributaria tanto para el Estado como para los contribuyentes y tener mayor transparencia, Estonia implementó un régimen de impuestos planos en 1994. A partir de la reforma, se observó un repunte en la economía. En el período entre 1995 y 2007, el crecimiento anual promedio del PIB de Estonia fue de 7.21% y la inversión extranjera directa como porcentaje del PIB promedio fue de 8.5%, según el Banco Mundial.
La reforma de 1994 estableció una tasa impositiva de 26% a todos los ingresos (personales, corporativos y ganancias de capital) y una reducción de las exenciones. Dado el aumento de los ingresos tributarios posterior a la implementación del sistema de impuestos planos, la tasa fue reducida a 24% en el 2005, a 23% en el 2006, a 22% en el 2007 y a 21% para ingresos personales y corporativos desde el 2008, sin que se percibiera una reducción de las recaudaciones. Tan solo entre 1994 y 1995 las recaudaciones del impuestos sobre la renta de las personas aumentaron en 53%, y al 2010 habían incrementado en 408% desde la reforma[2].
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En el año 2000, Estonia realizó una reforma a los impuestos a las empresas con el objetivo de promover los negocios y aumentar la inversión, eliminado el impuesto a los ingresos corporativos de forma tal que los pagos de impuestos se realizan por concepto de distribución de beneficios, mayormente en la forma de dividendos. Este sistema impositivo incentiva a que las compañías retengan sus ganancias y las reinviertan, lo que genera más empleo en la economía. A partir de esta medida, los ingresos por impuestos corporativos se incrementaron en 333% en los últimos diez años, y el crecimiento del PIB ha sido uno de los más altos de Europa. La cantidad de beneficios reinvertidos por las empresas aumentó en 394% solo en los primeros cuatro años desde la reforma.[3]
Actualmente, Estonia no tiene impuestos a la exportación ni tarifas a las importaciones y al comercio internacional y ocupa la posición número catorce en el Índice de Libertad Económica del Heritage Foundation. El crecimiento del producto, los ingresos tributarios sostenidos y superávits fiscales mantenidos desde el 2001, son el resultado de la reducción de los desincentivos a la actividad económica que suponen los altos impuestos. Esto implicó una reducción de la evasión tributaria y un aumento de la base imponible, además de que el incremento de la productividad condujo a mayores inversiones. Tan solo en el 2005, Estonia recibió US$2,941.3 millones de inversión extranjera directa.
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Lituania
El siguiente país en establecer un régimen de impuestos planos fue Lituania, luego de que entre 1991 y 1994 el producto cayera un promedio anual de 13.23%. La tasa aplicada para los ingresos sobre la renta de las personas fue de 33%, que era la tasa marginal más alta existente en el sistema anterior. La tasa para ingresos corporativos se mantuvo en 29%, pero se redujo a 15% en el 2002, mientras que la tasa impositiva para ingresos personales se ha mantenido en 33 porciento. Aún así, los ingresos tributarios por impuestos al ingreso personal han ido aumentando en el tiempo al igual que los ingresos por impuestos indirectos, a pesar de que el total de recaudación por impuestos a los ingresos de las empresas han ido en descenso.
El impuesto al valor agregado (IVA) tiene una tasa base de 18%, que es aplicada a la mayoría de los bienes y servicios, y tres tasas reducidas que se aplican a los alimentos y productos como periódicos, revistas y medicinas, los que anteriormente estaban exentos del IVA. Actualmente, tienen tasa cero las exportaciones y servicios para no residentes, incluyendo turistas, agencias de viajes, pasajeros internacionales y servicios de bienes raíces.[4]
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Posterior a la reforma tributaria, el crecimiento anual promedio del PIB fue significativamente distinto a los años anteriores; 6.22% anual entre 1995 y 2005. Además, la estructura impositiva más simple y menos distorsionante condujo a un incremento de la recaudación tributaria total, la cual creció un 191% entre 2000 y 2008, y a un aumento de la inversión extranjera directa. Tan solo entre 1994 y 1995, la inversión extranjera directa en Lituania se incrementó en 129% y en el año 2008, se recibieron US$1,637.5 millones. En 2009 las recaudaciones tributarias totales presentaron una disminución como consecuencia de la crisis internacional, sin embargo en 2010 ya se presentaba un incremento con respecto al año anterior.
Letonia
El último de los tres países en realizar la reforma fiscal que introduciría un impuesto uniforme y a partir de la cual se cambiaría de una reducción del PIB a una situación de crecimiento económico, fue Letonia. En 1997, después de algunos episodios de fuerte contracción económica, como una caída de 11.4% en 1993 [5], se introduce un impuesto uniforme como parte de las medidas para el establecimiento de una economía de mercado.
Actualmente, la tasa impositiva para los ingresos corporativos es de 15% y la de ingresos personales de 25%, mientras que no existen impuestos a las exportaciones ni a las actividades relacionadas con la exportación[6]. En el 2011, las autoridades de Letonia decidieron realizar modificaciones al IVA para reducir las exenciones existentes, ampliando la base imponible. Además, algunos de los artículos que anteriormente eran sujetos a la tasa reducida han sido incorporados a la tasa estándar. Una decisión importante con respecto al estímulo al ahorro, fue eliminar el gravamen que existía sobre los ingresos por intereses.
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El cambio de política fiscal a partir de la reforma provocó un incremento de los ingresos tributarios en los siguientes años, tanto por mayores ingresos por los impuestos a la renta personal como los impuestos a la renta de las empresas. Los ingresos del gobierno central de Letonia han incrementado sustancialmente, pasando de 1.54 billones de lati (moneda nacional) en el 1998 a 5.727 billones de lati diez años más tarde. Adicionalmente, Letonia ha recibido mayores inversiones a partir del establecimiento de dicho régimen tributario; la inversión como porcentaje del PIB ha pasado de 18.09% en el 1996 a 20.67% en 2010, llegando a representar el 40.39% del producto interno bruto en el 2007. A partir de 2008, la inversión ha evidenciado un decrecimiento debido a la crisis económica internacional. Sin embargo, de acuerdo a Economy Watch, se espera que esta variable crezca a un promedio anual de 8% hasta 2014.
Conclusión
Un sistema tributario más sencillo y con tasas impositivas moderadas supone un incentivo para invertir, producir, ahorrar y consumir por parte de los agentes económicos, pues reducen la carga que deben de pagar las empresas e individuos y les permiten ser más competitivos e involucrarse en actividades empresariales que generan más empleos productivos y mayor riqueza. En este sentido, las reformas fiscales que introdujeron los impuestos uniformes en los países bálticos han sido exitosas. Se ha visualizado como a través de los años las inversiones, la producción nacional y las recaudaciones han incrementado a partir de la introducción del nuevo sistema impositivo, con resultados tan favorables que en varios casos han sido implementadas reducciones de las tasas impositivas.
Situaciones similares se han dado en otros países que han implementado impuestos uniformes, dentro de los cuales están Rusia, Eslovaquia y Albania. Cuando se simplifica el sistema tributario, la experiencia internacional demuestra que quedan liberados recursos para ser utilizados en actividades productivas, las que generan empleos y mayores ingresos para los agentes económicos.
[1] Baltic Economic Indicators http://www.balticsworldwide.com/baltic-economic-indicators/ (Consultado el 3 de abril de 2012)
[2] Estonian Taxes and Tax Structure. Ministry of Finance of the Republic of Estonia
[3] The Impact of the Estonian Corporate Income Tax Reform. Ministry of Finance of the Republic of Estonia
[4] Lithuania- Taxation http://www.nationsencyclopedia.com/Europe/Lithuania-TAXATION.html (Consultado el 3 de abril de 2012)
[5] Index Mundi http://www.indexmundi.com/latvia/gdp_real_growth_rate.html (Consultado el 3 de abril de 2012)
[6] Latvia Tax Guide http://www.pkf.com/media/387128/pkf%20latvia%20tax%20guide%202011.pdf (Consultado el 11 de abril de 2012)
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