Autor: Ernesto Selman
Introducción
La semana pasada el Banco de Reservas de la República Dominicana (Banreservas) anunció la emisión de deuda subordinada por un monto de US$300 millones en el mercado internacional. El Banreservas es el banco comercial cuyo propietario es el Estado dominicano en su totalidad. El anuncio de la colocación de estos instrumentos financieros se realizó luego de haberse colocado en los mercados internacionales, por lo que implicó cierta sorpresa para la opinión pública en la República Dominicana.
¿Qué es deuda subordinada?
La deuda subordinada son títulos financieros de renta fija a largo plazo que está garantizada por el banco emisor y cuya rentabilidad es generalmente mayor a depósitos, títulos de deuda ordinarios y/o pagarés emitidos por la entidad financiera. La deuda subordinada implica mayor rentabilidad porque tienen un perfil de riesgo mayor que los pasivos tradicionales que emiten los bancos (certificados de depósitos, bonos y pagarés). En caso de una liquidación de la entidad bancaria, el repago del capital de estos instrumentos financieros están subordinados al pago a depositantes y tenedores de bonos y pagarés emitido por dicha entidad, entre otros.
Es decir, en caso de liquidación por bancarrota, primero se cubren pagos a depositantes y tenedores de bonos o pagarés y, si quedan disponible recursos por venta de los activos, entonces se amortizan las deudas subordinadas. Si los recursos alcanzan, después de la deuda subordinada se pagaría a los tenedores de acciones preferentes y, finalmente, a los tenedores de acciones ordinarias.
Por esta razón, la deuda subordinada es catalogada "capital de segundo nivel" (Tier 2 Capital) y no forma parte de los pasivos de las entidades bancarias. Si fuese una entidad privada, no habrían mayores inconvenientes porque, en última instancia, los accionistas son responsables del desempeño financiero[1].
Emisión de Banreservas es deuda pública
En el caso de la emisión de deuda subordinada de una entidad estatal, se sobreentiende que en última instancia el Estado asumirá los compromisos de esas entidades en caso de llegar a una liquidación por bancarrota. En el caso dominicano, simplemente por el Estado ser el dueño total de Banreservas, la deuda subordinada emitida debe calificarse como deuda pública. Es decir, en última instancia, el Estado se haría cargo del servicio de esa deuda. No importa que en términos de clasificación ante entes regulatorios se considere como capital de segundo nivel cualquier compromiso que asume el Banreservas en última instancia serán atendidos por el Estado dominicano.
En caso de liquidación de un banco privado, se esperaría que los accionistas asuman los compromisos de la entidad de intermediación financiera. Pero, el Banreservas es una entidad estatal cuyo capital accionario corresponde al Estado dominicano en un 100%. En última instancia el Estado tendría que pagar a los tenedores de esos instrumentos financieros. Junto al exceso de liquidez que existe en el mercado financiero internacional, esta es una de las principales razones por lo que la colocación de la deuda subordinada que emitió el Banreservas se colocó en tiempo récord: los inversionistas entienden que, en última instancia, el Estado dominicano afrontaría los compromisos de esa entidad financiera. En este sentido, la deuda subordinada emitida por Banreservas incrementa la deuda del Sector Público Financiero en US$300 millones; obviamente, la deuda del Sector Público Consolidado también aumenta en ese monto.
¿Por qué y para qué Banreservas emitió deuda subordinada?
Fuera de esta discusión, lo más importante sería conocer las razones por lo cual el Banreservas emitió esos instrumentos financieros en estos momentos. A Septiembre-2012[2] el Banreservas había provisto el 94.4% del crédito al sector público. Con respecto al crédito al gobierno central, esa entidad bancaria había provisto el 100% (exactamente 99.9947%) a esa misma fecha; es decir, RD$53,758.7 millones. Según la columna Argentarium del Diario Libre del 31 de enero del año en curso, a finales del año pasado el Banreservas había otorgado financiamiento a la CDEEE por más US$330 millones por el mecanismo de “factoring”. Será que esto lo explica todo?
El crédito del Banreservas dirigido al sector público pasó de RD$32,479.0 millones a RD$64, 452.1 millones entre Diciembre-2011 y Septiembre-2012; esto representa un crecimiento de 98.4% en nueve meses. En este sentido, el 50.2% de la Cartera de Crédito Vigente de esa institución bancaria se dirigía al sector público, lo que implica que el principal negocio del banco comercial del Estado dominicano es proveer financiamiento al sector público, principalmente al gobierno central. Esto no incluye transacciones y crédito adicional que se pudieron avanzar en el último trimestre del 2012.
Es posible que el Banreservas se haya visto en la necesidad de emitir esta deuda subordinada para cubrir parte del crédito que ha otorgado para mejorar el balance general de la entidad bancaria. También, es posible que la emisión de la deuda subordinada facilite el otorgamiento de crédito al gobierno en el futuro. La falta de información es la razón principal por lo cual se especula en estos términos.
Problema de fondo: gasto público deficitario
Pero, el problema de fondo de esta política estatal está determinado por un excesivo gasto público que generan altos déficits fiscales. Esta política exige cada vez más requerimiento de deuda de las fuentes a que el gobierno tiene acceso. Si no existieran altos déficits fiscales, el Banreservas no se viera en la necesidad de otorgar cada vez mayores niveles de crédito al sector público, principalmente al gobierno central. En consecuencia, la solución de fondo del problema que enfrenta la economía dominicana y, por lo cual el Banreservas se ve forzado a otorgar cada vez mayores niveles de crédito al sector público, es un excesivo gasto público. Parecería que la República Dominicana recorre un camino de insostenibilidad fiscal y esto debe ser resuelto con un ajuste ordenado a partir del saneamiento de las finanzas públicas. De nuevo, debe enfrentarse la raíz del problema: excesivo gasto público que está generando cada vez mayor requerimiento de deuda pública por los déficits que genera. Esperamos que el gobierno corrija éste, que es el principal reto que enfrenta la economía dominicana en el corto y mediano plazos.
[1] Sin embargo, como ha demostrado la crisis financiera internacional, los intermediarios financieros no se rigen bajo los mismos estándares de otros negocios en el sentido que los bancos centrales y los gobiernos tienden a rescatarles. Es decir, el sistema de ganancias y pérdidas que aplica en la economía de mercado no aplica al negocio de intermediación financiera internacional. De hecho, se rescataron otras entidades que no eran intermediarios financieros, como compañías de seguro (AIG) y bancos de inversiones. En los casos de rescates por parte de bancos centrales y gobiernos, la práctica implica que las ganancias son privadas y las pérdidas se socializan; los accionistas no asumen el riesgo total de sus inversiones. A su vez, esto conlleva a que se asuma cada vez mayores riesgos, dado que se entiende que, en última instancia, los gobiernos y bancos centrales rescatarán las empresas financieras; ya sean intermediarios que captan recursos del público o no.
[2] Fecha más reciente de los datos disponibles en la página web de la Superintendencia de Bancos (http://www.sb.gov.do)
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